BIENVENIDO OCTUBRE

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7:08
Hola,

¿Cómo estás? Yo ya estoy de vuelta. En realidad me incorporé al trabajoquemedadecomer el lunes y ha sido duro. Con lo bien que yo estaba en el Algarve. ¿Qué no te has enterado? Señal de que no me sigues en Instagram, jejejeje. Cómo te conté, soy de las que hacen vacaciones en septiembre, cuando la mayoría está de vuelta y tiene sus ventajas: no hay aglomeraciones en ningún sitio, se viaja con tranquilidad, no hay nada cerrado...

La decisión de las vacaciones de este año las hemos decidido un poco a salto de mata. De pronto nos fuimos a la Provenza (¿tampoco te has enterado?) y luego decidimos ir al Algarve. La culpa la tiene Voyage Privé, que no deja de tentarme con viajes maravillosos (no me pagan por decir esto, ni siquiera saben que existo, jejeje) y una apuesta que perdió mi encantador marido. En resumen, que me he pasado una semana en Alvor y la otra medio en casa y medio en el Vall de Núria.

Seguro que te estás preguntando, ¿y para qué me estás contando todo esto? Pues porque hoy es día 01.10.14 y tenía que presentarte la LO del reto Abecedario y no la he podido hacer (debes leer esta frase imaginándome con cara de pena, con muy de pena). El martes que viene tendrás la LO que corresponde a la palabra Belleza, porque te puedo asegurar, que de belleza he visto muchísima estas semanas. Además, como soy de compensar (de ahí que de vez en cuando me coma una onza de chocolate), te voy a contar una historia. Es una historia verídica, bueno, tal vez más que una historia sea una anécdota, pero es tan verdad como que me pasó a mi.

Si me conoces personalmente, es posible que ya la hayas leído, pero por sí no aquí va:

Hoy me ha pasado una cosa muy curiosa. Voy al lavabo de un restaurante de Barcelona. Para variar hay cola y entre las mujeres q esperan hay una mujer rubia, muy guapa y con tipazo. La miro y la sonrío pq casi la aplasto con la puerta. Callamos y seguimos cada una a lo suyo. Ella se mira en el espejo, se atusa el pelo, se pasa la mano por su estrecho vestido. Yo la miro y pienso que se gusta. De pronto la puerta se abre y casi la vuelven a aplastar. Reímos y ella entabla conversación conmigo. Así me entero de que ha perdido 40kg en dos años. Le digo que está estupenda, me da las gracias y entra en el baño. Salgo del baño y me la encuentro fuera, hablando con alguien. Por un momento dudo en decirle algo. Al final pienso que si su historia la hubiese leído en Internet, le hubiese dado al me gusta o hubiese dejado un comentario, así que me dirijo a ella, le pido disculpas y la felicito por su proeza, por su voluntad. Le hago un comentario y ella sin dudarlo me da un consejo. Le doy las gracias y me voy. 

¿Qué te ha parecido mi historia? A mi me hizo pensar mucho, sobretodo en los prejuicios tontos que llegamos a tener. Cuando vi a esta mujer, me hice una idea preconcebida de ella. Me la imaginé como una mujer exitosa, sin dificultades, que su imponente físico era obra de la genética y que aunque simpática, sería estirada. Pues, zas en toda la boca. Su imponente físico era obra de dos años de sacrificio y no sólo era simpática, sino que era agradable y generosa. Me explicó que había ido a una nutrición insta y que cada mañana bebía un zumo de limón con pepino y jengibre. 


Otra cosa que aprendí, es que sí miramos de vez en cuando por encima de la pantalla de nuestro ordenador, móvil, tablet, etc, veremos que hay personas que también merecen que les demos al like y les digamos comentarios agradables. Quién sabe si la persona que está sentada a tu lado en el autobús, es a la que tanto admiras en la bloggosfera. 

Y tú, ¿tienes alguna historia bonita para contarme?








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