HOY VOY DE TRAPILLO

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Esta frase me recuerda a una conocida  de la juventud, que cada vez que me compraba una  prenda en el mercadillo me decía, un poco de forma despectiva que iba  de trapillo y mira tú cómo son las cosas, que con el tiempo las dos hemos comprado en el mercadillo.  No pienses que te voy a contar los entresijos de las compras en estos lugares, porque no soy ducha en la materia. Hoy voy a hablarte de un material, que seguro que estás harta de haber leído, visto y demás: el trapillo.  Mi experiencia con él es rara, por un lado veo las cosas monísimas que hay y me vuelvo loca pensando en qué voy a hacer yo. En cambio, cuando veo las bobinas de trapillo en su rincón, me entra una sensación de pereza, que ríete tú de los osos perezosos.
Mi primera experiencia fue  cuando estaba embarazada de Leyre. Yo no pude a ir a Creativa ese año, pero mis compis de correrías sí que fueron y me surtieron con varias bobinas de diferentes colores y como soy una impaciente me puse manos a la obra. Mi primer proyecto de trapillo fue una alfombra para la habitación de mi retoño, que por cierto aún no he puesto (y eso que la niña tiene ya 18 meses). La ventaja que tiene trabajar con el trapillo es que cunde mucho, pues enseguida toma volumen, pero  su desventaja es que pesaaaaaa muuuucho. No obstante, vuelta que te vuelta, conseguí hacer esta alfombra.



Una vez vi el resultado y estando dentro de la euforia trapillil,  hice una cesta para guardar todas las bobinas que tengo y así tenerlas todas recogidas.  Esta es la primera cesta que hago y sin patrón, es decir, que me lo inventé, pero el resultado no ha sido tan malo.





Una vez pasada la euforia,  dejé pasar el tiempo y el trapillo hasta que hace un par de meses, visitando a mi yaya, vi que para guardar su ovillo de lana utilizaba una bolsa de asas, así que decidí hacerle una cestita para que guardase sus ovillos y como soy doña impaciencia, se la regalé sin hacerle una foto, así que tienes que creerme si te digo que quedó monísima.

Aún me queda alguna bobina y alguna idea para llevar a cabo que ya te enseñaré.

Y si después de todo sigues leyéndonos, pues sólo me queda darte las gracias e invitarte a que te pases el martes y aunque un poco (muy tarde) te enseñaré un intercambio de amigo invisible que hice con un grupo de artesanas.

Besos de dulce





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