VIAJANDO POR CUENCA. PRIMERA PARTE: VALERIA Y LA QUINTA DE MALU

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Hola, ¿ya te estás preparando para el fin de semana? Pues tengo una propuesta que hacerte. Más bien, por si te apetece pasar un fin de semana agradable, en un lugar encantador y con unos anfitriones simpatiquísimos.

Cómo ya habrás adivinado, es el lugar donde he estado esta Semana Santa y no puedo nada más que contarte cosas buenas del lugar.

Durante estos días hemos estado alojados en la Quinta de Malu, una casa rural que está en la población de Valeria en la provincia de Cuenca. 

El pueblo en sí es muy pequeño: una bonita iglesia, una plaza, el bar de rigor con sabor a tradición, en el que se juntan los vecinos a jugar a las cartas, al dominó (esto, a los que somos urbanitas  nos sorprende mucho y nos gusta), un precioso yacimiento romano y una tranquilidad pasmosa y si fuese poco, la gente es muy agradable. 

Cómo te comentaba antes, nos hospedamos en la Quinta de Malu,  una casa rural a la que debes darle una oportunidad. Por fuera te encuentras con una casa encalada en blanco sin mayores pretensiones, pero una vez que entras... ¡cómo cambia la cosa! Accedes a una casa de las de antes, de pueblo, con olor a madera que te transporta a cuando eras niña e ibas a casa de tu abuela. Nosotros entramos por la parte de atrás, lo que hace que accedas directamente a las habitaciones. La nuestra era una habitación preciosa, de dos altura, con una cama con dosel y una gran sala de estar. 


En cuanto a los espacios comunes, el único que hay es el comedor, pero menudo comedor. Entrar en él es cómo entrar en el escenario de un cuento: objetos antiguos, nubes y estrellas pintadas en el techo, querubines de cerámica , espejos, asientos, fotografías y  figuras de todo tipo que decoran las estancias y siempre acompañados de buena música.  A mi hacía sentir cómo si estuviese en una casa de una actriz de los años 50 ó 60 que vivía con sus recuerdos, exponiéndolos todos, orgullosa de lo que había conseguido y echando de menos sus años de gloria.

También hay que decir que La quinta de Malu tiene una cueva visigoda y que sus propietarios, Javier y Malu, son de aquellas personas con las que puedes estar hablando sin parar durante horas, explicando cosas interesantes, realmente unas personas encantadoras. Y cómo no, la comida es deliciosa.

En Valeria no hay mucho que ver (o al menos no tengo constancia de que haya algo más, aunque sí sé que en verano hacen bastantes actividades), pero es muy interesante su yacimiento Romano y me quedé con las ganas de ver la Iglesia, pues coincidió en que cada vez que iba estaba cerrada (menos mal que en la oficina para acceder al yacimiento romano, pude coger un tríptico y hacerme una idea).



Si vas por la zona, no dudes de visitar Valeria y deléitate con sus paisajes, que son espectaculares.

Si quieres saber algo más de mi viaje, pásate el jueves, que te explicaré la segunda parte: Cuenca y la Ciudad Encantada.

Y cómo lo prometido es deuda, os dejo esta lámina sencilla con un texto de Susana Tamaro. Un texto al que siempre recurro cuando me encuentro en alguna encrucijada.
Espero que os guste.



Besos de dulce






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