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VIAJANDO POR CUENCA. PRIMERA PARTE: VALERIA Y LA QUINTA DE MALU

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10:10
Hola, ¿ya te estás preparando para el fin de semana? Pues tengo una propuesta que hacerte. Más bien, por si te apetece pasar un fin de semana agradable, en un lugar encantador y con unos anfitriones simpatiquísimos.

Cómo ya habrás adivinado, es el lugar donde he estado esta Semana Santa y no puedo nada más que contarte cosas buenas del lugar.

Durante estos días hemos estado alojados en la Quinta de Malu, una casa rural que está en la población de Valeria en la provincia de Cuenca. 

El pueblo en sí es muy pequeño: una bonita iglesia, una plaza, el bar de rigor con sabor a tradición, en el que se juntan los vecinos a jugar a las cartas, al dominó (esto, a los que somos urbanitas  nos sorprende mucho y nos gusta), un precioso yacimiento romano y una tranquilidad pasmosa y si fuese poco, la gente es muy agradable. 

Cómo te comentaba antes, nos hospedamos en la Quinta de Malu,  una casa rural a la que debes darle una oportunidad. Por fuera te encuentras con una casa encalada en blanco sin mayores pretensiones, pero una vez que entras... ¡cómo cambia la cosa! Accedes a una casa de las de antes, de pueblo, con olor a madera que te transporta a cuando eras niña e ibas a casa de tu abuela. Nosotros entramos por la parte de atrás, lo que hace que accedas directamente a las habitaciones. La nuestra era una habitación preciosa, de dos altura, con una cama con dosel y una gran sala de estar. 


En cuanto a los espacios comunes, el único que hay es el comedor, pero menudo comedor. Entrar en él es cómo entrar en el escenario de un cuento: objetos antiguos, nubes y estrellas pintadas en el techo, querubines de cerámica , espejos, asientos, fotografías y  figuras de todo tipo que decoran las estancias y siempre acompañados de buena música.  A mi hacía sentir cómo si estuviese en una casa de una actriz de los años 50 ó 60 que vivía con sus recuerdos, exponiéndolos todos, orgullosa de lo que había conseguido y echando de menos sus años de gloria.

También hay que decir que La quinta de Malu tiene una cueva visigoda y que sus propietarios, Javier y Malu, son de aquellas personas con las que puedes estar hablando sin parar durante horas, explicando cosas interesantes, realmente unas personas encantadoras. Y cómo no, la comida es deliciosa.

En Valeria no hay mucho que ver (o al menos no tengo constancia de que haya algo más, aunque sí sé que en verano hacen bastantes actividades), pero es muy interesante su yacimiento Romano y me quedé con las ganas de ver la Iglesia, pues coincidió en que cada vez que iba estaba cerrada (menos mal que en la oficina para acceder al yacimiento romano, pude coger un tríptico y hacerme una idea).



Si vas por la zona, no dudes de visitar Valeria y deléitate con sus paisajes, que son espectaculares.

Si quieres saber algo más de mi viaje, pásate el jueves, que te explicaré la segunda parte: Cuenca y la Ciudad Encantada.

Y cómo lo prometido es deuda, os dejo esta lámina sencilla con un texto de Susana Tamaro. Un texto al que siempre recurro cuando me encuentro en alguna encrucijada.
Espero que os guste.



Besos de dulce






PERDONA POR EL IMPREVISTO

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11:56
Hola, ¿Cómo estás?

Paso rapidito para pedirte disculpas porque todavía no ha salido la entrada de hoy.  Tenía previsto de hablarte sobre dónde he estado en Semana Santa, pero por un motivo ajeno a mi voluntad, no podrá salir la entrada hoy. Espero tenerlo resuelto para mañana o  a más tardar el domingo.

También aprovecho para informarte que cambiaré el día de publicación, serán los martes y los jueves.

Y para compensarte por el imprevisto de hoy, el martes 29, a parte de la entrada, tendrás un regalito.

Gracias y perdona

ÁLBUM 38 AÑOS 22.04.14

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10:10

¿Qué tal te ha ido la Semana Santa?  Pues yo me lo he pasado genial. He estado en un lugar precioso. y que me ha gustado más de lo que me imaginaba. Si me sigues por instagram, seguro que ya sabes donde he estado, pero por si no, te doy  una pista: hay casas colgantes y no es en un árbol.

Y dicho esto y habiéndome sacudido la morriña de las vacaciones, te explico la historia del álbum que te voy a enseñar hoy.

¿Te acuerdas que te comenté que gracias a Raquel, una amiga del colegio, nos habíamos reencontrado los compañeros de EGB? (sí,  yo soy de los de la Educación General Básica).  Pues después de fundir el Whatsapp y ser los culpables de que se hiciese de pago, por el exceso de tráfico que generábamos, conseguimos quedar casi todos para cenar.  La verdad es que fue una cena maravillosa, de reencuentros, de recuerdos, de redescubrirnos,  de AMISTAD.  Y además un compañero invitó al tutor que teníamos con 14 años y allí estaba, con su guitarra en mano y todos cantando a coro las canciones que nos enseñó. Fue una noche genial. 

Así que con las emociones a flor de piel, quisimos agradecer a Raquel la maravillosa idea de unirnos una vez más y para ello le regalamos un mini álbum en el que pusimos una  foto de cada uno de nosotros y en el que firmamos todos, incluso los que estaban a decena de miles de kilómetros, que también estuvieron presentes.  El interior del álbum es sencillo, por eso sólo te enseño una de las hojas interiores. Y  sin enrrollarme más, te presento el álbum: 38 años de la generación del 76.

Portada exterior

Interior

Portada mini álbum

Hojas interiores


La estructura que utilicé es la que hice para un recetario en un taller de Creactivitart (el resultado te lo enseñaré otro día, que ya lo tengo apuntado).


Y si has llegado hasta aquí, un abrazo de oso y darte una vez más las gracias por estar ahí. Por cierto, si quieres saber dónde he estado estas vacaciones pásate el viernes y sabrás si has acertado.

Besos de dulce


ÁLBUM DE SCRAP PARA TXELL I MAGI 15.04.14

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10:10
Eva, que es la madre de Alba e hija de mi amiga Carmen, quedó muy contenta con el  álbum que le había hecho para su hija y me hizo el encargo , de un álbum similar para regalar a una amiga suya. En este caso el álbum sabíamos que era para una niña y un bebé que venía en camino. Cuando recibí el encargo no sabíamos si el nuevo bebé era un niño o una niña, así que  combiné papeles  de manera que no fuese excesivamente niña. 

Una vez el álbum terminado supimos que el bebé que venía en camino era un niño y  se llamaría  Magí, así que lo único que tuvimos que cambiar es la portada para incluir los nombres de los niños. 
Y realmente de este álbum no te puedo contar nada más, así que te dejo con las fotos y espero que te guste y te pido disculpas por la calidad de las mismas (tenía unas mejores pero supongo que han desaparecido en el cambio de ordenador. Lo siento)





¿Qué te ha parecido? Si te ha gustado y quieres uno , no dudes en enviarme un email a nubedenatadm@gmail.com y si tienes cualquier duda, también. Por otro lado, el viernes que viene no habrá entrada porque estaré descansando y disfrutando de la Semana Santa, pero si sigues queriendo ver cosas, te espero el día 22 de abril y te enseñaré un álbum de fotos muy sencillo  sacado de la estructura de un álbum de recetas. Ya verás, ya verás…

Besos de dulce

CAJA MALETÍN

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10:10
El encargo que hoy te enseño tiene algo de mágico.  

Hace un par de meses y gracias a Raquel, una amiga del colegio,  me reencontré de nuevo con todos los compañeros que estudiábamos en EGB y desde entonces nos hablamos a diario (es lo que tiene los grupos de Whatssap). Pues bien, entre mis compañeros está Mónica, la que fue mi mejor amiga en el colegio y con la que acabé distanciándome, no sé muy bien por qué. 

La cuestión es que después de ponernos al día (¡cómo hemos llegado a hablar!) me pidió que crease algo para un amigo al que quería muchísimo, pero que no sabía muy bien qué regalarle. Me dijo que le gustaban las cajas , que hacía origami y que le gustaban las manualidades entre otras cosas. 

¿A qué parece fácil? Pues no lo es en absoluto. Al final me decidí por una caja maletín de Artemio  que había comprado para Leyre, pero que me pareció perfecta para este encargo. Pinté la caja de blanco (varias capas) y  para forrarla utilicé  unas hojas de papel, que tenían estampados textos. En la tapa utilicé cinta de raso marrón y cordón de ratón para los laterales. En el interior utilicé un bonito papel verde y pinté un árbol y unas vallas  de madera (huelga decir que barnicé el interior de la caja para evitar que la pintura se estropease por el uso). 

Según me dijo Mónica, le gustó mucho el regalo y yo estoy encantada por ello.  



Y si has llegado hasta aquí, te invito a que me enseñes la que tú hayas hecho. Y si te apetece volver, el martes te enseñaré un álbum de scrap me encargaron para una pareja de hermanos.
Besos de dulce



ANTES Y DESPUÉS DE UNA CAJONERA

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10:10
Hace un año que compré una cajonera para poner en el taller y guardar las tintas, sellos y demás. Como no encontraba una buena, bonita y barata, me decanté por una de madera con la promesa de que le daría una manita de pintura y quedaría monísima.  Pero para variar, el tiempo, la pereza y los compromisos varios fueron dejando a la cajonera en un rincón del taller. Su función la hacía, pero bonita, o que se dice bonita pues no. 
Hace un par de semanas y tras reorganizar el taller,  me encontré frente a frente con ella. Me miraba cómo sólo una cajonera de madera puede mirarte así que me puse mi delantal, saqué los pinceles  y empecé con una capa de gesso blanco. 




Evidentemente, no sirvió una sóla capa, así que le di una segunda y una tercera  y como le había puesto gesso, tenía que barnizarla, más bien para poder limpiarla  sin estropear la pintura, así que cómo no tenía otra cosa a mano, utilicé un barniz que se utiliza para decoupage, que para el caso era lo mismo.

Después decidí darle un toque de color y me costó decidirme: que si le pongo unos sellos, que si unas flores, que si unas letras… pero nada me acababa de convencer, así que rebuscando entre mis papeles, me encontré con unos que me venían al pelo y me parecieron sencillos y monísimos.  No obstante, como no podía ser perfecto, la medida de la cajonera no casaba con la del papel, así que lo recorté  a la medida, pero tenía que pegarlo en dos trozos y si todo parecía estar listo… me quedé con las ganas; medio centímetro de papel que faltaba dejaba ver la madera. ¿Y ahora qué hago? Cintas, no; puntillas, no; otro papel, no. Nada me gustaba, hasta que me topé con un rollo de whasitape, ¡bingo!
Y este es el resultado. Como verás es muy sencilla, pero no quería añadirle nada más.



P.S: Recuerda dejar secar bien el barniz, porque si montas los cajones se te quedarán pegados como a mí, jajaja.

Y si has llegado hasta aquí, espero que te haya gustado la entrada de hoy y si te animas y haces una, no dudes en avisarme. Por cierto,  si te apetece puedes venir el viernes y  te enseñaré  un maletín de madera que me encargaron.

Besos de dulce


DONNAY DOWNEY, NATURAL SCRAP Y LOS GELATTOS

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10:10
El 21 de febrero y gracias a los Reyes Magos,  pude realizar un taller en Natural Scrap con Donna Downey y… ¡me lo pasé genial y además me supo a poco! Elegí el taller del vieres por la tarde. Teníamos que hacer una transferencia  en un lienzo y luego pintarla con gelattos.

Llegué a Natural Scrap una media hora antes para comprar el material que me faltaba.  Yo no conocía a nadie, así que como soy bastante tímida de inicio, me senté en el primer sitio libre que encontré.  A mi lado se sentó Vera, de Jardinets de paper, una chica simpatiquísima con la que estuve hablando de scrap y de cartonaje y casualidades de la vida, ella también había hecho talleres con Dudu y además tenemos más conocidos en común (aquí abro paréntesis para invitaros a que paséis por el blog de Vera porque hace unas cosas monísimas).

Al poco llegó Donna y fue como una revolución, ¡pero qué energía tiene esta mujer! Es un encanto e hizo que la tarde fues de lo más divertida (vuelvo a abrir paréntesis para dar las gracias a la intérprete, que fue muy simpática. Lástima que no recuerde el nombre).  Cada una de nostras tenía en el kit dos imágenes a elegir para transferir: la Torre Eiffel y la cara de una mujer. Yo elegí la primera.  Empezamos, claro está, con la transferencia de la imagen. Esto es toda una odisea porque nunca me sale del todo bien aunque al elegir el paisaje, la textura aportaba más gracias en el cuadro. 


Luego pasamos a los gelattos. Toda  mi experiencia con estas ceras tan adictivas se remite a un taller que hice con Mireia de Kits de Somni, pero no llegué a desearlas tanto como en esta ocasión (y como no, me llevé un par de gamas). A lo que iba, empezamos a pintar y a restregar las pinturas con el dedo y pulverizando el dibujo con agua y vuelve a pintar y oscurece allí y aclara aquí y pon un poco más allá… total que creo que a veces pintaba sólo para que no se acabase el taller.

Una vez pasadas las tres horas del taller y satisfecha del trabajo, tocó hacerse fotos, tanto con Donna como con Vera, como con el grupo.


Y después de toda la tarde divirtiéndome, me fui con penita por no poder asistir este año a otro taller con Donna, pero con la promesa de que si vuelve el año que viene, mi menda  lerenda hará por lo menos dos, que uno sabe a poco.
Así que gracias a Natural Scrap por traernos a Donna, gracias a Donna por venir y a la intérprete por facilitarnos la comunicación.


Y si has llegado hasta aquí, gracias, gracias y  un achuchón. Vuelve el martes que te enseñaré un antes y un después de lo más sencillo y resultón.

Besos de dulce


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