El conductor fantasma

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22:32
Seguro que lo que te voy a contar te suena o te ha pasado alguna vez. 

Hace unos días estaba parada en un semáforo esperando que éste se pusiese en verde. Había sido un día un poco inquietante, de aquellos que quieres que pasen pronto, pero lo que no me esperaba es que mis deseos se iban a intensificar. Cómo te decía, estaba parada entretenida escuchando una emisora de radio y de pronto noto que mi coche empieza a temblar. Miro por el retrovisor y no veo nada, pero al girar mi cabeza a la derecha veo que hay un coche parado a mi lado. El coche era blanco, con las lunas tintadas y salía de él una música tan ensordecedora que impedía que yo pudiese escuchar la música de la emisora.

No sé si te ha pasado alguna vez, pero cuando me encuentro en una situación similar, nunca sé qué hacer. Si subo la música, la otra persona la sube más y claro, yo tengo las de perder. Si les miras con desdén, se ríen de ti, así que opto por ignorarlos, aunque es bastante difícil porque no se pueden ignorar, por lo que espero con impaciencia que se ponga el semáforo en verde.  Una vez que el semáforo hace caso a mis plegarias, me espero un poco para que el otro coche se adelante, pero esta vez no me funcionó. El otro coche se quedó parado a mi lado. Inicié la marcha y el otro hizo lo mismo. Aceleré y volvió a repetir mi maniobra. Empecé a ponerme muy nerviosa, pues no quería verme metida en ninguna carrera, ni en ninguna trifulca y menos con fantasmas cómo éstos.  Seguí circulando y la casualidad quiso que el carril por el que circulaba el otro coche se cerrase y cómo el conductor iba más pendiente de mí que de la circulación, no vio la baliza y se estrelló contra ella.   Mi primera intención fue salir corriendo pero pensé, que tal vez las personas que iban el en otro coche necesitasen ayuda, así que paré, me puse el chaleco y me acerqué el coche. Pregunté varias veces si se encontraban bien, pero cómo la música seguía sonando muy alta, no oía si me decían algo, por lo que decidí abrir la puerta. Ojalá no lo hubiese hecho. El conductor había...había...desaparecido y en su lugar estaban ellos. Blancos cómo la nieve, con los ojos redondos y negros cómo la noche y una ruidosa cadena les apretaba.

La imagen de aquellos entes, no me la puedo quitar de la cabeza de manera que se ha venido conmigo a casa.



Ya queda menos para Halloween. ¡Feliz Halloween!

nubedenata

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