Pío, pío que yo no he sido

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20:31
Andaba yo dando vueltas en mi nuevo espacio de trabajo, pensando en la distribución del mobiliario, en qué iba a necesitar para hacerlo acogedor y práctico cuando oí un golpe tremendo. ¡Otra vez la momia!, pensé. Así que corrí hasta la habitación de al lado y allí estaba ella quietecita, sin haberse movido en absoluto. Seguí con mis distribuciones, anotando palabras, medidas, etc y de nuevo otra vez el golpe. Levanté la mirada y no vi nada anormal  hasta que de pronto vi un “algo rosa” que se estrellaba contra la ventana. No supe qué era hasta que salí a la terraza y allí estaba él, atolondrado por el golpe. Lo recogí con cuidado, lo metí en la habitación y le di un poco de leche. Pronto volvió en sí y me contó que estaba intentando entrar en la habitación para guarecerse del frío, pero que no se había dado cuenta de que había un cristal muy limpio (mérito de mi marido). Una vez se recuperó del todo, estuvimos charlando y desde entonces me hace compañía y me ayuda en la toma de decisiones del nuevo espacio de trabajo.
¡Ay! pero si no os he dicho quién es. Se llama Turquero y es un precioso pajarito.




Besos de fresa

nubedenata

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